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Pino Insignis

Madera utilizada indistintamente para carpintería, embalajes y encofrados. El pino insignis, también conocido como pinus radiata, tiene su origen en California aunque actualmente representa una de las grandes reservas forestales a nivel mundial.

Pino insignis, una de las grandes reservas forestales a nivel mundial

El pino insigne, también conocido como pino de Monterrey o pino de California, es un árbol de talla media a elevada (aproximadamente 30 metros de altura) cuya ventaja es su rápido crecimiento comparado con el conjunto de las pinaceas, ya que alcanza un diámetro de tronco de más de 50 centímetros en 25 o 35 años.

Es una especie de gran interés para la industria por la gran calidad de su madera en relación con su rápido crecimiento, que hace que su cultivo comience ser rentable en pocos años.

Su madera se aprovecha para muy diveros fines, que van desde la carpintería y la construcción hasta la fabricación de pasta para papel o la fabricación de tableros aglomerado.
Su cultivo se ha extendido en todo el mundo para hacer repoblaciones, por su facilidad de arraigo en suelos pobres y por la rapidez de su crecimiento, aunque se desarrolla mejor en suelos silíceos y muy profundos.
Prefiere climas templados o cálidos, puesto que no soporta las temperaturas muy bajas ni las heladas, y necesita bastante humedad, aunque tolera algo de sequía estival.
Ha habido cierta controversia por un posible empobrecimiento edafológico debido a que al depositarse sus hacículas en el suelo pueden cambiar el PH del mismo, pero parece esta relación sólo ha perjudicado la calidad del suelo en aquellos países donde se han sustituido selvas autóctonas por monocultivos de pino insigne.
También se ha barajado la posibilidad de que sus bosques podrían disminuir el nivel freático al presentar grandes y frondosas copas que favorecen la evaporación de agua y dificultan presuntamente que la lluvia alcance el suelo, sin embargo, no sólo no se ha demostrado que la presencia de estos árboles sea la causa de estos hechos sino que precísamente su presencia masiva bloquea la erosión manifiesta que presentan las zonas despobladas de árboles, en especial las cerealistas.

Por el contrario, son sobradamente conocidos los beneficios biológicos y sanitarios de estos bosques, y en general de todas las coníferas, pero en especial la morfología y frondosidad del pino insigne lo convierte en unos de los filtros naturales del aire, habiéndose convertido en una de las especies más prometedoras para combatir el cambio climático debido a su altísima capacidad para producir oxígeno y fijar el carbono atmosférico.